¿Qué es una Fachada Ventilada? 

El concepto de fachada ventilada se refiere a un tipo de cerramiento exterior de una edificación construido a base de capas entre las que el aire es capaz de moverse. A partir de una base tan sencilla, las fachadas ventiladas han ido ganando espacio y protagonismo en la arquitectura moderna por dos cualidades que las hacen especialmente apreciadas: reducen el consumo energético del edificio y evitan la humedad en los interiores y la estructura.

Podría parecer que las fachadas ventiladas son algo muy moderno y con un concepto muy avanzado, pero la verdad es que tiene su raíz en la arquitectura agraria popular. En realidad, una fachada ventilada actual es la evolución de una técnica usada para almacenar grano en el norte de Europa ya a principios del siglo XX.

Del granero a la fachada ventilada moderna

Acuciados por la necesidad de almacenar grano de forma que la humedad no lo pudriera, los agricultores del norte de Europa comenzaron a construir graneros de madera de doble pared con una cámara de aire entre ambas. La interior era una pared lo más estanca posible y la exterior permitía un flujo de aire por pequeñas grietas entre los listones.

La técnica y la mejora de los materiales ha llevado a que este sencillo concepto haya sido utilizado en lo que hoy conocemos como fachada ventilada. Un muro interior del que se “cuelga” mediante anclajes especiales una pared exterior, entre ambas capas se coloca aislante y se deja fluir el aire.

Evidentemente, que fluya el aire no significa que pueda entrar el agua y por eso este muro exterior también es muy estanco. Sólo unas juntas especialmente diseñadas en la parte inferior y superior para unir las dos capas del cerramiento permitirán que el aire pueda fluir cuando es necesario que lo haga.

fachadas porcelánicas Gaudí

Aprovechar las corrientes de convección

El movimiento del aire no precisa siquiera de ayudas. El aire se elevará cuando la temperatura suba y se renovará naturalmente. El aire caliente “expulsado” por la parte superior será reemplazado por aire más frío que entra por la parte inferior en un típico movimiento de convección o “efecto chimenea”.

Algo tan natural y tan simple es lo que permite a las fachadas ventiladas ser un poderoso agente anti-térmico ante la exposición solar. El movimiento de aire evita que se transmita el calor a la capa interior del cerramiento. En momentos más fríos, el aire no subirá y permitirá establecer una capa aislante entre el muro interior y el exterior que contribuirá al mantenimiento de la temperatura en el interior y, además, es un poderoso agente anti-humedad totalmente natural.

Fachadas ventiladas porcelánicas: ventajas e inconvenientes

Por tanto, las fachadas ventiladas permiten un sustancial ahorro energético en el edificio. De hecho, fueron una solución muy utilizada en la construcción de las grandes torres acristaladas destinadas a oficinas para reducir la factura energética. Pero lo cierto es que las fachadas ventiladas se ajustan como anillo al dedo a las fachadas porcelánicas.

Los materiales porcelánicos, fabricados por extrusión y una extraordinaria resistencia a la filtración, son ideales para el mantenimiento de la corriente natural de aire entre las capas de la fachada ventilada y para contener la humedad. Adicionalmente, los sistemas de colocación de los paneles se ajustan perfectamente a los requerimientos de una fachada ventilada. Y más aún. En la mayoría de los casos, es posible convertir una fachada tradicional en una fachada ventilada instalando una capa exterior diseñada al efecto en material porcelánico.

Ventajas de una fachada ventilada

Por tanto, podemos enumerar una serie de ventajas de una fachada ventilada frente a una fachada tradicional:

  • Rompe por completo el puente térmico “independizando” la temperatura interior de la exterior, tanto en momentos de frío como de calor.
  • Reduce el consumo energético gracias a que la capa de aire actúa como aislante térmico
  • La ventilación constante evita las humedades y condensaciones tanto en el muro interior como en la propia estructura del edificio, lo que aumenta su longevidad.
  • Destacan por las enormes posibilidades estéticas de la construcción. Los materiales porcelánicos tienen una versatilidad enorme y permiten un alto grado de personalización de la fachada ventilada.
  • Las fachadas ventiladas porcelánicas, además, son especialmente apreciadas para el aislamiento acústico.
  • Se pueden instalar fachadas ventiladas en construcciones que tengan una fachada tradicional en la mayor parte de los casos.
  • Una fachada ventilada porcelánica destaca también por su mínima necesidad de mantenimiento.

Inconvenientes de una fachada ventilada

No seríamos justos si no habláramos también de los inconvenientes que tiene la instalación de una fachada ventilada.

  • Requiere una mayor inversión. Es más caro instalar dos capas de fachada que solo una y más si se necesitan materiales y anclajes especiales. No obstante, parte de esta inversión se recupera por el ahorro en la factura energética, la reducción del mantenimiento de la fachada ventilada y el aumento del valor de la edificación.
  • Necesita de mano de obra muy especializada. Cualquiera no puede instalar una fachada ventilada porcelánica. Se necesitan los servicios de empresas especializadas en estos trabajos, con experiencia y, si es posible, capaces de acompañar al cliente desde la fase de diseño hasta la propia instalación de la fachada ventilada.

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