Que la arquitectura porcelánica es tendencia está fuera de toda duda. Todos nos hemos parado ante algún edificio o vivienda cuya fachada porcelánica convierte a la construcción en algo casi mágico, dotada de personalidad propia, de distinción y de una sensación de modernidad que no produce ningún otro material.

Son construcciones de hoy. La vanguardia de la vanguardia en arquitectura y, significativamente, las trazas de esta tendencia arquitectónica hay que buscarlas muy en el pasado. Convenientemente evolucionadas gracias a las nuevas técnicas de construcción y fabricación, la arquitectura porcelánica es heredera directa de mitos como la Casa Batlló en Barcelona.

Ya en 1906 Antonio Gaudí anticipaba las posibilidades de la cerámica en las fachadas y con los materiales que entonces tenía a su alcance diseñó una de las obras cumbre del modernismo. La terracota y la cerámica esmaltadas y la utilización de la luz y el color como solo un genio puede imaginar son la antesala de lo que hoy conocemos por arquitectura porcelánica.

fachadas porcelánicas Gaudí

En un segundo paso en este evolucionar en la relación entre cerámica y arquitectura, la Ópera de Sydney anticipa allá por 1975 la capacidad de los nuevos materiales y técnicas constructivas para que la cerámica adquiera un protagonismo creciente. Y no sólo debido a la gran belleza que aporta. También por las extraordinarias mejoras que supone en aislamiento térmico, acústico y frente a la humedad, o en las necesidades de mantenimiento, prácticamente inexistentes.

A la extraordinaria versatilidad de las cerámicas y porcelanas actuales hay que sumarle su capacidad de mejorar las construcciones. En un mundo en el que el ahorro energético no es solo una virtud, sino una necesidad, las fachadas porcelánicas aportan una solución imbatible.

Han pasado los tiempos los que las porcelanas, los esmaltes y las cerámicas eran cosa de interiores, de cuartos de baño y cocinas. La arquitectura porcelánica ha llegado para quedarse. Las nuevas superficies porcelánicas están revolucionando la arquitectura y el interiorismo. La arquitectura porcelánica es una modernidad que entronca directamente con ánforas, vasijas y hasta con chozas de barro. Es modernidad de toda la vida.